Ese hilo invisible que nos unía.Las palabras y sonidos del alma
que como ondas surcaban el espacio.
Los aires de los cielos se impregnaban
de lo nuestro
Mientras aquí y allá
nuestras almas se agrandaban
como semidioses.
Como semidioses tan escasos de poder
como humanos se vencieron.
Me levanto de un mar de lágrimas
y sueños rotos
Y puedo mirarte dentro
casi con el poder de un dios bueno
que se apiada también de tu dolor.
Miro en mi interior y te encuentro
igual de fuerte
Creciendo en mi vida
como un sol
Llenándome de luz y de esperanzas
perfumando mi tristeza.
2001




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