
Soñé tocarte y brotaron orquídeas de mis dedos
en azules y rosas, mezclando colores en un centro de fuego
y fue expandiendo en mi ser una aurora
de reflejos y luces que encendieron mi alma.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Toqué tu luz con mi luz más sutil
y al volver a mi cuerpo, reflejé en el espejo
alguien parecido al sueño que querías tocar y tener.
Soñé mirarte y mi mirada fue cercando un espacio radiante
en el cual se movía tu anhelada presencia
y me fui completando con tus cosas queridas
confundiendo tu presencia en mi presencia inadvertida.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Miré allá adentro de tu deseo más hondo de ser
y al volver advertí que mi vida se prolonga en ti.
Soy ese alguien que sueñas y quisieras tocar y tener.
Soñé oírte y tu voz fue envolviendo en sonidos inefables
mi derredor silente, que se aquietaba para escucharte
parecía un arroyo que rueda entre piedras
parecía el aire que silba canciones inexplicables.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Te oí decirme esas cosas hermosas que guardas en ti
y al volver comprendí que ahora tus palabras son mías
porque soy ese alguien a quien quieres contarle tu vida.
Soñé olerte y tu aroma refrescó mi espíritu presurosamente
como un viento me arrastraste a tu centro
y fui creciendo como si quisiera aspirarte el alma
y vivir contigo en tu mundo mágico de olores nuevos.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Te atrapé la vida y la tengo dentro y me hace fuerte
y al volver sé que eres mi perfume
y puedo devolverte el alma con olor a mí.
Soñé saborearte y me encantó el sabor que me embriagaba
me refrescaba como fruta recién cortada y a su punto de tiempo
y me fui acostumbrando a ese dulce y amargo de tu vida fresca
que renueva mi cuerpo y lo hace eterno.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
El sabor a ti era diferente al sabor a mí
y al volver comprendí que la mezcla era perfecta
y saboreé en mis manos ese sabor salado a caricias nuevas.
1995
en azules y rosas, mezclando colores en un centro de fuego
y fue expandiendo en mi ser una aurora
de reflejos y luces que encendieron mi alma.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Toqué tu luz con mi luz más sutil
y al volver a mi cuerpo, reflejé en el espejo
alguien parecido al sueño que querías tocar y tener.
Soñé mirarte y mi mirada fue cercando un espacio radiante
en el cual se movía tu anhelada presencia
y me fui completando con tus cosas queridas
confundiendo tu presencia en mi presencia inadvertida.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Miré allá adentro de tu deseo más hondo de ser
y al volver advertí que mi vida se prolonga en ti.
Soy ese alguien que sueñas y quisieras tocar y tener.
Soñé oírte y tu voz fue envolviendo en sonidos inefables
mi derredor silente, que se aquietaba para escucharte
parecía un arroyo que rueda entre piedras
parecía el aire que silba canciones inexplicables.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Te oí decirme esas cosas hermosas que guardas en ti
y al volver comprendí que ahora tus palabras son mías
porque soy ese alguien a quien quieres contarle tu vida.
Soñé olerte y tu aroma refrescó mi espíritu presurosamente
como un viento me arrastraste a tu centro
y fui creciendo como si quisiera aspirarte el alma
y vivir contigo en tu mundo mágico de olores nuevos.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
Te atrapé la vida y la tengo dentro y me hace fuerte
y al volver sé que eres mi perfume
y puedo devolverte el alma con olor a mí.
Soñé saborearte y me encantó el sabor que me embriagaba
me refrescaba como fruta recién cortada y a su punto de tiempo
y me fui acostumbrando a ese dulce y amargo de tu vida fresca
que renueva mi cuerpo y lo hace eterno.
Y como cuerpo etéreo floté y fue cierto.
El sabor a ti era diferente al sabor a mí
y al volver comprendí que la mezcla era perfecta
y saboreé en mis manos ese sabor salado a caricias nuevas.
1995




No hay comentarios:
Publicar un comentario